sábado, 24 de marzo de 2018

huso horario





“É como se em cada uma de minhas cartas,
eu entrasse cada vez menos em contato contigo”
Ghérasim Luca

Cinco horas de diferencia y un océano. Allá otro continente bajo los árboles y lo que queda del frío, las nubes de lluvia y otro idioma,  otros pasos y el asfalto;  aquí la que escribe bajo el ventilador y oye el ruido del autobús y los perros por la ventana abierta. Huele a lluvia tropical y a tu silencio repetido. Se acumulan los días y el espacio y lo que ya no te digo. A veces te escribo cruzando un puente cada vez más largo.  A veces no lo cruzo y no llega la carta, porque me quedo a este lado del río.  

sábado, 10 de marzo de 2018

agua



pesa lo difícil siempre
bañarse en azul en nube
confiar
agua en vez de piedras
eres tú la que camina

domingo, 25 de febrero de 2018

regreso


vuelvo al relato

cuaderno de notas


Piedras en el río para cruzar al otro lado. 
Migas de pan para marcar el camino. 
Piezas de un rompecabezas que no se termina nunca. 
Restos de hilos. Retales. Lo que quisiera bordar. 
Espejos en los que mirarse. 
Abrir grietas, lugares por donde entra la luz. 
Impulsos para ir hacia otro sitio.
Leer a veces es todo eso y lo llena todo. 



"Mais toute écriture de soi est un roman, Le récit est une illusion"
Pero toda escritura de sí es una novela. El relato es una ilusión.

"(...) combien le réel me paraissait inaccesible. J´ai tenté expliquer certe idée à laquelle je revenais sans cesse, selon laquelle, quoi que l´on écrive, on était dans la fiction"
qué inaccesible me parecía lo real. Intenté explicar cierta idea a la que volvía sin cesar, según la cual, se escriba lo que se escriba, se está dentro de la ficción. 

"(...) même si les faits son avéres, c´est toujours une histoire qu´on  se raconte. On se la raconte. Et au fond, l´important, c´est peut-être ça. Ces toutes petites choses qui ne collent pas à la realité, qui la transforment. Ces endroits où le papier calque se détache, sur les bords, dans les coins. Parce q´on a beau faire, ça gandole, ça frouille".
incluso si son hechos comprobados, es siempre una historia que se cuenta. Se la cuenta. Y en el fondo, lo importante es probablemente eso. Todas esas pequeñas cosas que no se ajustan a la realidad, que la transforman. Esos lugares en los que el papel de calcar se desprende, en los bordes, en las esquinas. Porque por mucho que hagamos, todo se deforma, se sale del molde

 "(...)
- Ma petite reine, c´est vrai ce mensonge?"
- Reina mía, ¿es verdad esta mentira?
                                                                     Delphine de Vigan, D´après une histoire vraie 





domingo, 31 de diciembre de 2017

familia



Poleo menta, chocolate, risas.
Luces blancas que brillan entre las botellas del bar
Una mujer acaricia el brazo de un hombre, sobre la manga del abrigo.

Todo parece haberse hecho pequeño
poca cosa o nada.
No sé si lo sabes.
Demasiada corriente de aire.

Por las mañanas el mar brilla azul y frío  junto al tren
y yo me entrego al sol tras la ventanilla.

Las dos hermanas ríen juntas y cenan.
Ríen en la calle en el ascensor en el tren
por cualquier cosa.
Así  se deslizan las horas
de nuestros días navideños.
También hay un templo  a medianoche
el calor de las estufas la gente
el niño jesús.
Es  hermoso el altar italiano, las imágenes, los cantos.
Estamos juntas.
Pequeños gestos nos dibujan.
Algunas ausencias.

sábado, 9 de diciembre de 2017

sobre penélope



“Cuando uno espera demasiado se le acaba creando un sentimiento ambivalente o contradictorio: descubre que se ha acostumbrado a la espera y que tal vez ya no quiere otra cosa (...) el término de la expectativa y la incertidumbre, a las que uno se acomoda tanto que prefiere no salir de ellas, que no le quiten el motivo por el que se levanta ni el pensamiento con el que se acuesta, que no lo muevan de ahí”
“se me abrió un paréntesis en 1982 y nunca encontraba el momento de cerrarlo (…) al preguntarle [a Faulkner] por qué sus frases eran tan largas, tan kilométricas, tan interminables, había contestado ´porque nunca estoy seguro de continuar vivo para empezar la siguiente´. Quizá a mí me pasaba lo mismo con aquel paréntesis infinito: si lo cerraba temía morir, o mejor dicho, temía matar. Matar definitivamente a Tomás”.
                                                                                                         Javier Marías, Berta Isla

“Polvo suspendido en el aire
marca el lugar donde acabó una historia”
                                                        T.S. Eliot, Little Gidding

 


Penélope se construye en la espera. Habita un paréntesis que no se cierra nunca. Cerrarlo es matar el amor, el relato largo tiempo tejido.
La figura del hombre elegido se desdibuja con la ausencia y el silencio pero la ocupa, la constituye de un modo que olvidarlo es romperse un poco, vaciar la casa de muebles, de cuadros, enfrentarse a las paredes vacías, oír el eco de la propia voz, el aire silbando en los corredores. Pero las horas, los días, la falta, borran el nombre de Ulises, los ojos que miran, las palabras, la risa. Lo que ella venera es polvo suspendido en el aire, el lugar en el que terminó una historia. O no.

sábado, 2 de diciembre de 2017

en tránsito




“(...) demasiadas noches de transición acumuladas”
                                              Javier Marías, Berta Isla

Ando hace días pensando, sintiendo el peso de las horas y la vida como un tránsito entre un acontecimiento y otro,  un camino que recorremos ensimismados entre la última vivencia extraordinaria y la próxima  que esperamos llegue un día,  una espera plagada de rutina y vacío, un amontonamiento de tiempo que recorremos como en piloto automático, vida interina poblada de nadas o de fantasmas que transitan por nuestro pensamiento - realidad paralela de sueños y deseos -  mientras gestionamos el día a día con la sensación de que nada sucede y el tiempo pasa. 
Mientras espero que vuelva la isla, vivo esa vida como de paso hacia algo. Y con los años el tiempo se estrecha. Y vuelve la urgencia, el ansia de paladear la vida que queda desde la certeza de saber lo que vale lo bueno, de saber lo que quiero. Y sin embargo, cómo pesa la tela de araña pegajosa de un día detrás de otro, los gestos repetidos, dejarse llevar por la cinta mecánica mientras se espera. Y el deseo que azuza y la urgencia que es tanta.
Parece que es eso la vida, horas y horas en tránsito, algunos y fugaces momentos de luz. Y la esperanza de que vuelvan. No dejar de esperar islas.