jueves, 4 de agosto de 2016

sobre casas


"el amor nos hace creer, contra todo pronóstico y experiencia, que el Tiempo será dócil y benigno y respetará la casa a la que por fin hemos llegado"
                                                                                   Javier Montes, Varados en Río

So long Marianne III

“Bien, Marianne, hemos llegado a este tiempo en que somos tan viejos que nuestros cuerpos se caen a pedazos; pienso que te seguiré muy pronto. Que sepas que estoy tan cerca de ti que, si extiendes tu mano, creo que podrás tocar la mía. Ya sabes que siempre te he amado por tu belleza y tu sabiduría pero no necesito extenderme sobre eso ya que tú lo sabes todo. Solo quiero desearte un buen viaje. Adiós, vieja amiga. Todo el amor, te veré por el camino.”
                                                                                          Leonard Cohen



llegó a tiempo la carta
a tiempo de oír de nuevo de saber de nuevo
de sonreír de la manera en que sólo ella podía hacerlo
a tiempo de saber que tú seguías estando
de sentir la brisa de Hydra
el amor de Hydra el sol los días de agua
de tocar su voz en la espalda
a tiempo de cerrar el círculo
de despedirse en un suspiro
de Hydra

Ver también:







sábado, 14 de mayo de 2016

Locos



Ando  masticando ese vaivén dentro entre sentimientos contrarios: andar y replegarse, vivir y pagar el precio. Si andamos, si nos lanzamos al agua, dejamos de estar protegidos, iniciamos inmediatamente una jornada con nuestra incertidumbre a cuestas que se debate todo el tiempo entre el anhelo y las ansias de seguir y el miedo al dolor, a la pérdida. Quietos estamos más a resguardo. Pero quietos nos hacemos piedras. Y el tiempo anda igual.

"Só os loucos começam. Como alguém, em sâ consciência, pode pensar em começar qualquer coisa, se já sabe que advirá o fim? (...) Há loucos inclassificáveis (...) eles avançam além do início e conseguem ultrapassar meios, novos começos e chegar até o final. O final,  para eles como para todo mundo, é sinônimo de morte e, a pesar disso, se contentam e aceitam a derrota só para, daqui a algum tempo, recomeçar. Trata-se de um fenómeno a beira do inacreditável. Por que recomecam? Já conheceram o destino que se abate sobre os idiotas que arriscaram começar e, mesmo assim, continuam. Não há explicação possível, além de loucura no grau mais elevado. Seria como insistir em nascer outra vez. O ressuscitar no momento imediatamente anterior à morte e pedir para morrer de novo. " 
                                                                                 Noemi Jaffe, Livro dos começos

miércoles, 20 de abril de 2016

Nido



Hay días que, en el espacio pecera de mi mesa de trabajo, olvidada del aire y del mar, de la brisa y las piedras, de las hojas, absorta en una burbuja de aire acondicionado y luz eléctrica, me levanto de mi mesa y voy afuera unos instantes, a tiempo de ver de repente que es casi de noche pero todavía atardece. Todavía, a tiempo de ver el cielo rosa y malva con la última luz evanescente que es suave y dulce y fugaz. Solo unos instantes, como dejarse abrazar.Y después volver al trabajo.
Hay días en que estoy tan cansada que me sobreviene una tristeza casi al borde del llanto y hago el camino de vuelta  a casa como arrastrando las piernas. Un hueco apenas, un nido, zambullirme en agua cálida y sólo dejarme abrazar. 



sábado, 9 de abril de 2016

O começo



(...) un começo é essa inauguração grandiosa, mesmo se pequena, em que cada instante tem beleza e particularidade. (...) Não há responsabilidad no começo; é um prazer completo e maciço. O começo não quebra, não tem falhas, é um bloco de alegria. Mesmo que as coisas sejam feitas tateando-se, sem certeza nem razão, ainda assim elas são cabais. Cada passo mínimo que se dê já e completo. Pode ser que haja choro e temor, mas será com intensidade. Uma intensidade que dificilmente se sentirá outra vez. É por isso que o começador criança não quer outra coisa senão o começo."


"Se estiver muito preocupada com o começo, esqueça. Vá fazer outra coisa e, quando menos esperar ele aparecerá. (...) o começo surge do acaso. Na verdade, o começo é o próprio acaso; É ele que dispara todos os acontecimientos e sensações. Se você se prepara, nada acontece. Ou, no melhor dos casos, acontece de forma frustrante. Não almeje. Procure manter a disposição para a surpresa."


"O começo é um suicídio. É preciso arriscar-se para morrer. É preciso morrer de verdade. Abandonar o que se sabe, o que se conhece, o que se quer. Não se pode saber o que se quer. Entregar-se ao vazio e habita-lo sem paredes, teto ou chão. Cair indefinidamente, com o corpo descontrolado, agitando braços e pernas, com a cabeça contraida pelas marcas do vento, a boca aberta sem poder emitir palavra que faça sentido. O som mal chega a ecoar e ninguém vai ouvi-lo. Lá embaixo, não se vê nada; não se sabe se a queda final será na água, no fogo ou na pedra. Sequer se sabe se a queda terminará".
                                                                                  Noemi Jaffe, Livro dos começos


lunes, 21 de marzo de 2016

Coincidir es un milagro



 "Yo, que podría haber sido un dinosaurio terópodo, hace 100 millones de años antes de María Magdalena,  por ejemplo una hembra eoraptor, o una golondrina común, emparentada remotamente con el dinosaurio terópodo, o un esclavo negro que muere de asfixia en un barco inglés dieciochesco, acurrucado como una golondrina, o una flor feliz en algún campo pálido de agotamiento en Castilla, tierra de esclavos de la tierra, o la madre de Adolf Hitler, que cultivaba flores, o una cría de tortuga que, en su aventura desde la arena hasta la orilla, es secuestrada por una garza hambrienta como Hitler, yo, que podría haber sido un bonsái, una medusa, un ferrocarril, una diadema, un copo de aguanieve, un charco de agua o nieve, soy yo, aquí, ahora, y te acaricio el pelo con los labios."
                                                                                    Berta García Faet, La edad de merecer

domingo, 6 de marzo de 2016

¿Te acordarás siempre?

“Naoko sacó la mano izquierda del bolsillo y agarró la mía.
  - Pero a ti no te pasará nada. Tú no tienes por qué preocuparte. Aunque anduvieras por aquí de noche con los ojos cerrados, tú jamás te caerías dentro, seguro. Y a mí, mientras esté contigo tampoco me pasará nada.
 - ¿Jamás?
 -  Jamás.
 - ¿Y cómo lo sabes? 
- Lo sé (…) estas cosas las sé muy bien. De pronto las siento y punto. Por ejemplo, ahora que estoy agarrada a ti con fuerza, no tengo miedo. Nada puede hacerme daño. 
-  Entonces es fácil. Basta con que estés siempre así – dije. 
¿Eso… lo dices en serio? 
-  Desde luego.
   Naoko se detuvo. Yo también. Ella posó sus manos sobre mis hombros y se quedó mirándome fijamente. En el fondo de sus pupilas, un líquido negrísimo y espeso dibujaba una extraña espiral. Las pupilas permanecieron largo tiempo clavadas en mí. Después se puso de puntillas y acercó su mejilla a la mía. Fue un gesto tan cálido y dulce que mi corazón dejó de latir por un instante. “

 
     "- ¿Puedo pedirte dos favores?
     - Incluso tres
     Naoko sacudió la cabeza sonriendo.
    - Con dos es suficiente. El primero es que te agradezco que vengas a verme. Estoy muy contenta y me ayuda mucho. Quizá no lo parezca pero es así.
     - Volveré a venir – dije – ¿Y el otro?
     - Que te acuerdes de mí. ¿Te acordarás siempre de que existo y de que he estado a tu lado?
     - Me acordaré siempre.”
                                               Haruki Murakami, Tokio blues, Norwegian wood


Dos fragmentos, dos ejemplos de la maravillosa y frágil sensación de garantía, de inmunidad, que da el amor. También de pervivencia.  Cuando el hombre que quieres está a tu lado, su presencia física, su cuerpo, su brazo, sus ojos, sus palabras, parecen un conjuro, un amuleto, una vacuna contra cualquier contingencia. Alguien nos ama y su pensamiento allá lejos, esté donde esté,  nos construye, nos da vida y consistencia. Saber que alguien nos lleva en su memoria parece que nos salva de algo. Que alguien piense en nosotros nos fortalece y nos cuida. Esa persona nos lleva. Nosotros le llevamos a él. Vivimos de otro modo en la memoria de alguien. Presencias que nos habitan,  memorias de alguien que también habitamos. Lugares, personas, ámbitos invisibles por donde transitamos, de algún modo y que no se ven ni se tocan.
"Mientras esté contigo nunca me pasará nada"
"¿Te acordarás siempre de que existo y de que he estado a tu lado? Me acordaré siempre."
El amor nos llena de esa fe, nos envuelve en esos ritos, como si la palabra amorosa fuese una oración, un rezo, algo que nos protege. Como si el amor fuese una garantía. Y lo creemos, mientras el lazo intenso prevalece, lo creemos. Pero nada ni nadie nos protege de nada, sabemos que todo es frágil, que somos frágiles que todo se pierde fácilmente. Y sin embargo, con el amor creemos. Su luz casi borra el resto.