sábado, 9 de abril de 2016

O começo



(...) un começo é essa inauguração grandiosa, mesmo se pequena, em que cada instante tem beleza e particularidade. (...) Não há responsabilidad no começo; é um prazer completo e maciço. O começo não quebra, não tem falhas, é um bloco de alegria. Mesmo que as coisas sejam feitas tateando-se, sem certeza nem razão, ainda assim elas são cabais. Cada passo mínimo que se dê já e completo. Pode ser que haja choro e temor, mas será com intensidade. Uma intensidade que dificilmente se sentirá outra vez. É por isso que o começador criança não quer outra coisa senão o começo."


"Se estiver muito preocupada com o começo, esqueça. Vá fazer outra coisa e, quando menos esperar ele aparecerá. (...) o começo surge do acaso. Na verdade, o começo é o próprio acaso; É ele que dispara todos os acontecimientos e sensações. Se você se prepara, nada acontece. Ou, no melhor dos casos, acontece de forma frustrante. Não almeje. Procure manter a disposição para a surpresa."


"O começo é um suicídio. É preciso arriscar-se para morrer. É preciso morrer de verdade. Abandonar o que se sabe, o que se conhece, o que se quer. Não se pode saber o que se quer. Entregar-se ao vazio e habita-lo sem paredes, teto ou chão. Cair indefinidamente, com o corpo descontrolado, agitando braços e pernas, com a cabeça contraida pelas marcas do vento, a boca aberta sem poder emitir palavra que faça sentido. O som mal chega a ecoar e ninguém vai ouvi-lo. Lá embaixo, não se vê nada; não se sabe se a queda final será na água, no fogo ou na pedra. Sequer se sabe se a queda terminará".
                                                                                  Noemi Jaffe, Livro dos começos


lunes, 21 de marzo de 2016

Coincidir es un milagro



 "Yo, que podría haber sido un dinosaurio terópodo, hace 100 millones de años antes de María Magdalena,  por ejemplo una hembra eoraptor, o una golondrina común, emparentada remotamente con el dinosaurio terópodo, o un esclavo negro que muere de asfixia en un barco inglés dieciochesco, acurrucado como una golondrina, o una flor feliz en algún campo pálido de agotamiento en Castilla, tierra de esclavos de la tierra, o la madre de Adolf Hitler, que cultivaba flores, o una cría de tortuga que, en su aventura desde la arena hasta la orilla, es secuestrada por una garza hambrienta como Hitler, yo, que podría haber sido un bonsái, una medusa, un ferrocarril, una diadema, un copo de aguanieve, un charco de agua o nieve, soy yo, aquí, ahora, y te acaricio el pelo con los labios."
                                                                                    Berta García Faet, La edad de merecer

domingo, 6 de marzo de 2016

¿Te acordarás siempre?

“Naoko sacó la mano izquierda del bolsillo y agarró la mía.
  - Pero a ti no te pasará nada. Tú no tienes por qué preocuparte. Aunque anduvieras por aquí de noche con los ojos cerrados, tú jamás te caerías dentro, seguro. Y a mí, mientras esté contigo tampoco me pasará nada.
 - ¿Jamás?
 -  Jamás.
 - ¿Y cómo lo sabes? 
- Lo sé (…) estas cosas las sé muy bien. De pronto las siento y punto. Por ejemplo, ahora que estoy agarrada a ti con fuerza, no tengo miedo. Nada puede hacerme daño. 
-  Entonces es fácil. Basta con que estés siempre así – dije. 
¿Eso… lo dices en serio? 
-  Desde luego.
   Naoko se detuvo. Yo también. Ella posó sus manos sobre mis hombros y se quedó mirándome fijamente. En el fondo de sus pupilas, un líquido negrísimo y espeso dibujaba una extraña espiral. Las pupilas permanecieron largo tiempo clavadas en mí. Después se puso de puntillas y acercó su mejilla a la mía. Fue un gesto tan cálido y dulce que mi corazón dejó de latir por un instante. “

 
     "- ¿Puedo pedirte dos favores?
     - Incluso tres
     Naoko sacudió la cabeza sonriendo.
    - Con dos es suficiente. El primero es que te agradezco que vengas a verme. Estoy muy contenta y me ayuda mucho. Quizá no lo parezca pero es así.
     - Volveré a venir – dije – ¿Y el otro?
     - Que te acuerdes de mí. ¿Te acordarás siempre de que existo y de que he estado a tu lado?
     - Me acordaré siempre.”
                                               Haruki Murakami, Tokio blues, Norwegian wood


Dos fragmentos, dos ejemplos de la maravillosa y frágil sensación de garantía, de inmunidad, que da el amor. También de pervivencia.  Cuando el hombre que quieres está a tu lado, su presencia física, su cuerpo, su brazo, sus ojos, sus palabras, parecen un conjuro, un amuleto, una vacuna contra cualquier contingencia. Alguien nos ama y su pensamiento allá lejos, esté donde esté,  nos construye, nos da vida y consistencia. Saber que alguien nos lleva en su memoria parece que nos salva de algo. Que alguien piense en nosotros nos fortalece y nos cuida. Esa persona nos lleva. Nosotros le llevamos a él. Vivimos de otro modo en la memoria de alguien. Presencias que nos habitan,  memorias de alguien que también habitamos. Lugares, personas, ámbitos invisibles por donde transitamos, de algún modo y que no se ven ni se tocan.
"Mientras esté contigo nunca me pasará nada"
"¿Te acordarás siempre de que existo y de que he estado a tu lado? Me acordaré siempre."
El amor nos llena de esa fe, nos envuelve en esos ritos, como si la palabra amorosa fuese una oración, un rezo, algo que nos protege. Como si el amor fuese una garantía. Y lo creemos, mientras el lazo intenso prevalece, lo creemos. Pero nada ni nadie nos protege de nada, sabemos que todo es frágil, que somos frágiles que todo se pierde fácilmente. Y sin embargo, con el amor creemos. Su luz casi borra el resto. 

domingo, 17 de enero de 2016


 


Es verdad, la infancia también es una isla.

" Era más bien que todo tenía un rostro, cada árbol, cada loma, cada bicicleta, y los reconocía. Esa manera de ver se ha terminado. El sol es el sol, un árbol es un árbol, una colina es una colina, una bici es una bici. Ya no contemplo el mundo del modo en que contemplo las caras. (...)
Por entonces, en esas mañanas de verano en que me sentaba y tomaba el desayuno mientras contemplaba el paisaje que quedaba afuera, la seca carretera de asfalto con arena en los bordes de la acera, las casas, las píceas, y, detrás de las copas de los árboles, el sonido, y, al otro lado del sonido, el bosque y los grandes depósitos blancos, que contenían aún no sé muy bien qué (...) todo eso estaba conectado a mí por el hecho de aparecérseme como familiar. Esta familiaridad o intimidad puede parecer un añadido, porque ahora el mundo es sólo el mundo, pero por entonces siempre era algo más (...) el objeto o el fenómeno eran vistos como algo en sí mismos, algo por derecho propio, con una identidad propia, que es lo que creaba la intimidad que le daba un rostro a todo."

                                                                   Karl Ove Knausgård, El otro lado de la cara


viernes, 1 de enero de 2016


“As profundezas estavam na minha cabeça, e também no meu peito. As profundezas estavam nos meus braços e nas minhas pernas, nos dedos dos pés e das mãos. As profundezas preenchiam todo o meu corpo.”

                                                                 Karl Ove Knausgård, A ilha da infância

Mi silencio

“Penso no fracasso humano. No fracasso da memória em apreender toda a beleza pela qual o desejo passou nestas quatro décadas. Há que ser ter paciência, é o que todos dizem. Tudo, então, desde a menor das agulhas à Muralha de China, se extinguirá calma e pacientemente.”
                                                                                              Fabiano Calixto, Nominata Morfina



Entre Satie sonando aquí dentro,
la batucada allá lejos y el calor y la brisa,
mi somnolencia y el devaneo de mis pensamientos
que van y vienen del deseo al ventilador
y de las piernas a las rodillas blandas y al abismo.
Todo se extinguirá calma y pacientemente,
mucho ya lo ha hecho aunque la memoria guarde
hilachas. Y lo que queda, un soplo,
se extinguirá también y yo con ello.
Y sin embargo, hay una pompa
ahora, un instante,
que se ensancha e infla
y se instala en mis pezones
y en los huecos de mi piel.
Se hace grande y pulsa por vivir.
Esta que soy en silencio aquí tumbada
respira y vibra. Se dilata la vida
en estos pequeños remansos y
la parte de esa pulsión que habita en mí,
es magma, ebullición, viento.
Es silencio.

sábado, 19 de diciembre de 2015

Aurora



Una décima de segundo después de oír los primeros pájaros y de, con los ojos cerrados aún, adivinar el hilo tenue de luz que empieza a abrir la oscuridad de la noche, je pense à toi.